Alejandra Nuño, socióloga y Managing Director en Acuam®HealthCare

Entrevista a Alejandra Nuño, Socióloga y Managing Director en Acuam®HealthCare: “Creo firmemente que somos agentes activos del cambio en nuestros entornos más inmediatos”

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¿Piedras en el camino? ¡No importa las reúno todas y me construyo un castillo! (cit.) Tal vez hayamos tropezado una y otra vez durante nuestro camino y pensado, quizás, que esas heridas en las rodillas escuecen, y mucho. ¿Merece o no merece la pena esta vez levantarse y seguir andando? Puede. Pero lo cierto es que la decisión de levantarse y seguir no es algo innato. Se trabaja. Sí, se aprende a recoger todas las piedras encontradas y a construir un castillo maravilloso, con sus zonas de luces y sombras, pero es nuestro y solo nuestro.

Nos pertenece y es único. Aprendemos, entonces, a construir y construimos el aprendizaje, lo moldeamos, exactamente como se hace con la arcilla, en definitiva aprendemos a ser resilientes. Sí, caemos, nos levantamos, construimos, aprendemos. Y vuelta a empezar. Vanistendael y su teoría de la casita nos enseña que una casa y una persona resiliente poseen la misma estructura: es modificable y ambas han pasado por procesos parecidos, de deterioro, de reformas y construcción/reconstrucción. Que sea una casa o nuestro castillo, cada habitación y cada piso están íntimamente relacionados y decidimos nosotros como amueblarlo.

Recogemos cada piedra, le ponemos el nombre de la experiencia vivida y de lo aprendido y pacientemente seguimos con la obra de nuestra vida. Unas piedras escoceses, otras españolas son las que han permitido a Alejandra poder construir su castillo de resiliencia pura y dura. Educada en la cultura del valor y no de la queja, Alejandra, Socióloga y Managing Director en Acuam®HealthCare, ofrece su expertise para hacer crecer las empresas y las personas desde un propósito responsable, riguroso y comprometido. Ex empresaria y madre monoparental, Alejandra nos confiesa que en su trayectoria profesional siendo mujer “jamás preguntó, “si la dejaban”, siempre lo “hizo”. «Amor propio” es el tejado de su castillo. Conozcámosla más a fondo…

«El Covid pone en valor el capital social de las empresas»

¡Bienvenida querida Alejandra! Me gustaría empezar nuestra conversación citando al teólogo Shed: “Un barco está seguro en el puerto, pero no fue construido para eso”. En esta frase vibra la esencia más profunda de tu ser. Bajo esta perspectiva si te pidiese trazar tu hilo cultural, personal y profesional entre España e Inglaterra, ¿Que me comentarías?

En primera instancia, sonreír con cariño. Soy hija única y mi padre es capitán de la marina mercante, por lo que el mar y los barcos son parte de mi vida. Fui educada en el valor del esfuerzo y la no autocomplacencia. Ser honesta y coherente contigo misma te hace “salir de la zona de confort. Siempre se dio por hecho en mi casa la pluralidad. 

Partiendo de esa base, decidí ir a la universidad en el Reino Unido, etapa que afianzó más aún mi visión sobre la cultura del esfuerzo, son muchos los estudiantes que pagan sus estudios, o que simultáneamente, estudian y trabajan. Tuve la suerte de poder convivir con una diversidad multicultural sin complejos, un sistema educativo basado no sólo en lo técnico, sino también, en la importancia de las soft skills, de la oratoria, del compromiso social que fomenta dentro de la vida académica el voluntariado; un método que premia “lo práctico”, “lo efectivo”, ya en aquel momento, los headhunters valoraban las humanidades como formación estratégica para futuros directivos, incluidas las multinacionales y las big fours. 

Volvemos a las raíces, volvemos a España. Pero, el equipaje que te llevas de vuelta es muy diferente con respecto al que te llevaste cuando te marchaste, ¿Verdad? Aprendiste a desenvolverte en un entorno cultural muy diferente al que estabas acostumbrada, aprendiste a ser resiliente, aprendiste el valor del compromiso…Aprendiste…coméntame más….

Estudiar sociología en Escocia, sin trato preferencial al no ser británica, marcó mi carácter, adquiriendo un verdadero sentido de humildad. Los primeros años de carrera me costaron alguna que otra lágrima, así como recuerdo, con gran orgullo, mi primer sobresaliente, fue en tercero de carrera, no se me olvidará en la vida. Sin embargo, al regreso, supuso un “shock” entender qué tanto en el entorno laboral como social “había que disimular”, “silenciar” el compromiso, “ocultar” la legítima sana ambición de hacer carrera, más siendo mujer.

Quizás, España, ha sido un país complejo donde ha primado la falsa modestia de “no destacar”, fruto de absurdos complejos culturales. Sin embargo, por muy duro que suene, el Covid está siendo un revulsivo que pone en valor el capital social que generan las empresas, la diversidad como fuente de rentabilidad, los valores, asentando la humanización del futuro bienestar laboral, y por tanto, la coherencia con la propia naturaleza humana.

«El reto: ser menos proteccionista, exigir y exigirse más»

Me gustaría ahora que pudiésemos dar un salto hacia lo profesional… ¿Cuál es tu camino desde Aebrand, Interbrand Branward hasta Acuam®HealthCare? ¿Cuáles son las piezas del puzle que has adquirido tanto profesional como personalmente en estas tres etapas? ¿Qué te llevas y que has dejado?

Respuesta muy nítida. Nunca le estaré suficientemente agradecida a Aebrand. Para mí supuso el gran salto en mi plena etapa emprendedora – durante 8 años tuve mi propia consultora de branding – imagínate lo que representaba trabajar para la industria. Siempre he colaborado en clústers empresariales porque creo en el asociacionismo neutral. Un Aebrand, donde en aquel momento no se permitía usar nombres de empresas propias, sino que trabajamos exclusivamente bajo la marca Aebrand. Interbrand, un gran logro personal, pasé un proceso de 1.200 candidatos. 

Mi admiración por Interbrand es plena y sincera, una marca con una  capacidad inaudita para atraer talento. Supuso un máster en gestión interna de una multinacional capaz de ejecutar en global vertebrando en local. Sin embargo, creo que no estaba preparada, venía de un cierre empresarial, quizás con cicatrices demasiado candentes que no me permitieron crecer. Lo que no me cabe la menor duda es que la carrera profesional es una continua evolución, una escucha activa de las tendencias empresariales y sociales. Acuam Healthcare representa una conciliación con varias grandes verdades:

La primera, y más importante, es que me parece un regalo poder trabajar en consultoría de salud en la era post covid, cuando la salud y el bienestar ha pasado a ser un eje de la propuesta de valor de las 
compañías, las marcas como agentes de bienestar y salud, transciendo a todos los sectores, y por eso explica, que en Acuam tengamos unas expectativas de crecimiento a doble digito para el próximo ejercicio. A nivel profesional, acceder a un puesto de dirección general, tras haber sido empresaria, era un objetivo a conseguir, una evolución lógica en mi carrera, aunque ahora toca demostrarlo. A nivel personal, supone una reconexión con el ADN de mi carrera: la sociología de salud y género.

Abrimos y cerramos paréntesis literal y metafóricamente: Mujer. Emprendedora. Amor propio. ¿Qué me dices?

No me puede gustar más esta pregunta. En pleno esplendor profesional, con una carrera incipiente, nuevamente tomé una decisión consciente que, sin lugar a duda, no era la opción fácil convirtiéndome en madre “monoparental” -vamos a ponerlo elegante para que no duela al oído del lector-.

En el 2007, con plena autonomía económica y personal, la sociedad española apuntaba con el dedo a las “disidentes”, no me quiero imaginar lo que deben de pasar mujeres más jóvenes o sin los recursos con los que yo contaba. Todo el mundo, incluido entorno cercano, me vaticinó “Que se me había terminado la vida… incluso que ya era hora de “estarme quietecita”. La maternidad en soledad, no sólo no acabó con mi carrera, sino que la afianzó, y cuatro años más tarde, montaba mi propia consultora, sin socios y sin capital externo. Llegamos a tener más de 8 personas en nómina con un crecimiento exponencial.

Amor Propio, nombre de mi empresa, tenía muchas lecturas, pero había una muy íntima: “Amor Propio era un homenaje diario a mi hijo, Álvaro Nuño, mi gran amor, mi orgullo personal”

Bifurcamos esta etapa que acabamos de comentar en dos paralelas como en la película Sliding Doors: ¿“Qué hubiese pasado si…”?

Seguro viviendo en Londres, Hong Kong o Nueva York, aunque nunca he dejado el lado internacional, ni siquiera en mi etapa emprendedora, en la que teníamos clientes en Hong Kong y Holanda. Mi gran valor añadido es captar oportunidades de negocio generando confianza en breves espacios de tiempo, quizás, porque lo hago desde la empatía que pasa por entender los retos de crecimiento de tu cliente de forma honesta y sincera. Para mí el no “casi” no existe.

Por tanto, es una cuestión de rentabilizar mi capacidad en aquellos mercados, entornos y sectores que ofrezcan el mayor potencial. Mi gran capital es el capital humano, un fondo de negocio formado por distintos stakeholders, de amplitud de sectores y ámbitos, con los que colaboro codo con codo. Me siento muy orgullosa de ello.

Las mujeres «tenemos que reivindicar nuestro liderazgo»

Criada en la cultura del esfuerzo y no de la queja, madre de un hijo varón, ex emprendedora y profesional afirmada: ¿Si te preguntase bajo una perspectiva de género que me comentases los conceptos de: liderazgo, emprendimiento, inteligencia emocional y empowerment femenino, ¿Qué perfil trazarías? Estilo, características, diferencias, similitudes, consideraciones personales…

Quizás el liderazgo femenino es más honesto. Desde una perspectiva sociológica, nos daría para muchos capítulos, no se puede generalizar. Sin embargo, la resiliencia, la empatía, el trabajo duro, la organización exhaustiva, la capacidad de llevar 100 cosas al mismo tiempo, la constancia que no entiende el no, la imaginación creativa para resolver problemas, la generosidad en la escucha, son ejemplos del liderazgo femenino.

Sin embargo, también hemos sido “grandes consentidoras”, quizás por miedo, son muchos los ejemplos que con consternación veo donde la mujer “hace y organiza” y luego “cede la palabra y el espacio público a lo masculino, siendo ellos los que se auto imponen los galones”. Todavía hay mucha cultura que relega a la mujer “al ámbito de la sonrisa y la amabilidad” no valorando su capacidad técnica, liderazgo o su tesón comprometido. Hay mucho complejo y mucho machismo, siento ser tan clara, y esto no solo ocurre en España, también en la Europa avanzada. Ahora bien, yo jamás pregunté, “si me dejaban”, siempre “hice”, aunque la procesión siempre va por dentro.

Tenemos que perder el miedo, hacer masa y reivindicar nuestro liderazgo que tiene que ver con la singularidad de cada individuo, la diversidad, lejos de patrones de género, edad o raza.

Y ahora, querida Alejandra, me despido de ti preguntándote: ¿Qué huella quieres dejar al mundo?

Sin lugar a duda, que Álvaro se sienta orgulloso de su madre. En el plano más íntimo, a lo largo de toda mi vida siempre he sido voluntaria – ahora colaboro con la Fundación 38 grados, ayudamos a personas que están en su tramo final de vida a cumplir sus últimos deseos.

Quizás, un sueño a cumplir sería dedicarme 100% al voluntariado, quizás montar mi propia fundación, que ayudase a las mujeres a ser libres, a vivir y decidir sobre su maternidad, que el propio hecho de ser mujer no las penalice en su realización personal y profesional.

Aunque sinceramente, siempre he sido muy positiva, creo firmemente que somos agentes activos del cambio en nuestros más inmediatos, incluidos el doméstico, somos participes del futuro bienestar, construyendo cada vez una sociedad más madura.

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