claves de la inteligencia emocional femenina y emprendimiento de mujeres

Inteligencia emocional femenina y emprendimiento femenino

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Aportaciones finales de Louise Koefoed, Fundadora de UpperEat (by Cosquillas Gastronómicas)

Tanto en las organizaciones como en las instituciones y en los sistemas sociales, bien sean del ámbito público o privado como sistemas sociales, es de gran relevancia la función que ejerce el liderazgo en la coordinación de actividades y sobre todo  en la dirección del capital humano hacia la consecución de las metas organizacionales. Hoy en día, más que nunca, todas las organizaciones a nivel mundial demandan cada vez más líderes con alta capacidad para relacionarse con las personas a través de su preocupación por ellas, colaboración, ayuda, redes de comunicación, inspiración y además, a través de una variable imprescindible que actualmente adquiere mayor relevancia para las organizaciones: la inteligencia emocional femenina.

Este último aspecto influye sobre diversos factores muy importantes como: la toma de decisiones, relaciones de confianza, trabajo en equipo, lealtad de los clientes, creatividad, innovación, comunicación abierta y liderazgo.

En cuanto al estilo y el ejercicio de liderazgo, es precisamente en el ámbito laboral, público o privado que sea, a través del cual las habilidades personales y sociales de la inteligencia emocional pueden proporcionar grandes herramientas tanto para hombres como para mujeres al momento de liderar. Es importante saber que estas herramientas se encuentran vinculadas estrictamente con capacidades emocionales como autoconocimiento, autorregulación, motivación, empatía, influencia, comunicación, manejo de conflictos, colaboración, cooperación, entre otros, que tienen la capacidad de permitir un ambiente laboral armónico hacia el logro de las metas organizacionales.

En este orden de ideas, resulta muy importante destacar que las mujeres, con su inteligencia emocional femenina, en el ejercicio del liderazgo enfrentan un conjunto de cualidades, habilidades y retos de manera distinta al liderazgo ejercido por hombres.

Inteligencia emocional femenina y liderazgo femenino

Cuando hablamos de inteligencia emocional podemos utilizar la definición de Goleman (1999, b) en la que comenta que es “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones en nosotros mismos y en nuestras relaciones” (p.385).

En síntesis, este autor define la inteligencia emocional como la capacidad que tiene un  individuo de reconocer sus propios sentimientos a través  de habilidades personales como autoconocimiento, autorregulación, motivación, además manejar eficazmente las propias emociones, las de los demás por medio de habilidades sociales como empatía y aptitud social.

Es cierto que la inteligencia emocional es muy importante a la hora de ejercer el liderazgo, ya que las aptitudes personales y sociales constituyen la mayor parte de los ingredientes que llevan a la excelencia laboral, muy especialmente cuando se habla de liderazgo. ¿Qué pasa entonces con la inteligencia emocional femenina y el liderazgo? Veamos

Cuando hablamos de liderazgo podemos utilizar la definición que da Robins (1996), en la que explica que el “liderazgo es la capacidad de una persona para influir en un grupo con la finalidad de que alcance metas”, más en concreto, el liderazgo desempeña un papel crucial en el comportamiento de grupos, se encuentra relacionado con la motivación y al entender ésta última se tiene una mejor visión global con respecto a lo que las personas desean y por qué actúan tal y como lo hacen.

Por otra parte, señala Robins (1996), que existen diferencias sustanciales en los estilos de liderazgo entre hombres y mujeres. Las mujeres, con su inteligencia emocional femenina, tienden a adoptar un estilo más democrático, estimulan la participación y la comunión, comparten el poder, la información, la colaboración y procuran incrementar la autoestima de su grupo. Por lo tanto, podemos afirmar que las características de las mujeres en el campo profesional, se pueden relacionar con liderar por medio de una actitud de inclusiva, confianza en el propio carisma, capacidad, contactos y habilidades interpersonales para influir en otros.

Mujeres protagonistas: el emprendimiento emocional

Por Louise Koefoed

Desde el momento en el que decidimos emprender, estamos iniciando dos proyectos a la vez: uno con nosotras mismas de manera emocional e intuitiva (trabajando en nuestros pensamientos y convirtiéndonos en valientes y grandes creyentes de nuestra idea) y otro, el proyecto que nos motiva y que nos inspira. De lo que no somos verdaderamente conscientes es de que, con esta iniciativa, estamos inspirando y liderando a nuestro círculo más cercano. Ambos proyectos van madurando para, si lo hacemos bien, convertirnos en faros que iluminen las vidas de otras personas. Todo cambia en nuestro mundo.

Empezar el día con una sonrisa se vuelve vital para afrontar los altibajos del emprendimiento emocional. Nos volvemos receptivas al cambio, involucrándonos en sinergias y adaptándonos a cualquier situación que se nos presente. Trabajamos arduamente día tras día e incluimos en nuestra vida horarios y hábitos que antes nunca habíamos pensado. Yo, en concreto, he descubierto que empezar el día a las 5 de la mañana acelera y soluciona mi reto de cumplir con el doble de tareas antes de mis reuniones. Entramos en una vorágine de sentimientos, preocupaciones, estrategias, personas… Alcanzamos capacidades resolutivas y multifacéticas que nos descubren quiénes somos en realidad y a quién podemos ayudar, enfatizando la motivación, proactividad y lucha por conseguir los objetivos.

Es entonces cuando reconocemos que nuestra inteligencia emocional femenina se embarcó con nosotras desde el inicio, convirtiéndose en nuestro propio faro interno, el faro que todas tenemos y que nos guía hacia una decisión u otra. Ese faro, llamado intuición, creo que es una de las bases que diferencia a las grandes líderes.

Inteligencia emocional y emprendimiento

Las emprendedoras entonces confiaron, primero en sí mismas, lo que les sirvió de precedente para, después, delegar, comunicar y liderar. ¿Cómo vas a ser el ejemplo de alguien, sin primero ser un buen ejemplo para ti misma? Las mujeres tenemos una serie de poderes intrínsecos que, desde muy jóvenes, forman la mezcla perfecta para desarrollar esta inteligencia emocional femenina.

Somos grandes embajadoras de nuestras marcas, volviéndonos colaborativas, creando alianzas que nos generen riqueza emocional porque, nos guste o no, en general, somos emocionales. Y ese es uno de los mayores poderes en el emprendimiento emocional. Conseguimos transmitir la pasión, fuerza y energía suficientes para hacer que cualquier persona se enamore del proyecto. Y, ello, automáticamente hace que, se enamoren de ti. Porque los proyectos son personas. En el momento en el que te das cuenta de esto, tu vida da un giro de 360.

Te concedes el lujo de tener más empatía que nunca con los que te rodean, creando habilidades sociales que influyen tanto en tu equipo, como en tus clientes, proveedores o colaboradores. Al final, al final del día, cuando llega la noche, decidirás si terminarlo con una sonrisa o no, y esa sonrisa, créeme, no estará motivada por “cosas, dinero o números”. Esa sonrisa en la almohada, estará motivada por las personas que, de una manera u otra, te hicieron feliz o hiciste feliz durante el día.

Eso es la emoción. Y así somos las personas. Querida amiga, tu inteligencia emocional femenina te hará feliz cuando ayudas y te ayudan. He aquí las dos palabras más importante del emprendimiento: la colaboración y el carisma. Gracias, Antonella.

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